27 de junio de 2009

¡Gracias don Victoriano! ¡Gracias Crémer!

Bocamar amaneció hermoso de sol. Pronto comenzó a tirar a nublado. Se volvió sin voluntad tormentoso. Descargó el primer rayo, la mala nueva, a las 10,31 en forma de mensaje chimpotrónico, llegó el trueno de igual manera a las 11,02: Murió Crémer.
Se lo fui a contar a la mar. Y como siempre me ensoñó. ¿Murió don Victoriano Crémer? Yo creo que no. Yo más bien creo que se ha acercado lentamente a felicitar al que dicen celestial portero, Pedro. Incluso quizás, por qué no, a ajustarle alguna cuenta, a discutirle alguna verdad establecida, a restregarle siglos de ausencias u omisiones. No me cabe otra explicación, no puede esta ciudad, esta provincia, el universo todo de la palabra escrita penetrar de pleno en el invierno que supondrá su ausencia, recién estrenado el estío.

Quién se atreve a pensar lo qué serán nuestros días sin esos rayos de su luz crítica; qué nuestras calles sin su demorada y firme presencia; qué de algún café que otro.

Se nos quedó un café pendiente D. Victoriano. Un café y el rendirle la gratitud por su resistencia. Aquella que le pedía, a través de un pequeño artículo ¡Resiste Cremer! en El Mundo - La Crónica de León, el 18 de Diciembre de 2006, con motivo de su centenario y en el que le decía:
"don Victoriano Crémer, ese Crémer que siempre hemos tenido en nuestro favor, ese de los balones de oxigeno, en medio de tanto ahogo mediocre, que son sus Crémer contra Crémer.
Nos ha llegado a los cien este resistente de la gloriosa España, este guerrillero del libre espíritu, sólo armado de palabras. Este canta verdades que dice no oír y se esconde tras el periódico cada día a la hora del café mañanero. Para mí que es pose. Que lo que le pasa es que tiene todo tan visto y oído que es todo funcional, libertario. Pero no es solo por los cien años por lo que don Victoriano es de lo que no hay, sino porque ha sabido poco de conveniencias, no se ha tragado sapos y como gran maestro que es, con la diestra y por la natural, que es de izquierda, se ha toreado creo que hasta a sí mismo. Somos nuestros peores morlacos. No te libramos, Victoriano. Hacerlo sería perderte, perdernos. Y como para pérdidas y silencios está la cosa. ¡Resiste Crémer!"

No le hablaré aquí de la mezquindad de alguno por reconocer un valor, ¡y centenario!, en otro periódico de la ciudad. Tan sólo le rendiré mi gratitud por esta adenda de resistencia que nos ha brindado. Gratitud en y desde mi mente y mi corazón.

No voy a hacerle el panegírico D. Victoriano, descuide. Ni procuraré una necrológica brillante. Más doctos y pertinentes los hay para ello. Ahora que ni encender el audífono ante algo de interés le será necesario; ¿recuerda? Sí, subíamos por la calle de la Misericordia, con destino a una reunión de un jurado de un certamen de cuentos. A media calle, y deteniéndose, me dijo -repite eso que has dicho-. Así lo hice, quizás incluso intentando mejorar el breve y último argumento. -Parece interesante -me dijo-, espera que enciendo el aparato. Yo me reí de mi mismo para los adentros y aprendí cómo no es el tiempo cosa a regalar y cómo uno bien puede oír muchas cosas y seleccionar sólo las interesantes como dignas de ser escuchadas.
Por eso ahora, repito, que ni encender el audífono le será preciso quiero decirle D. Victoriano que ya no será igual pasar por delante de su casa, o por delante de algunos de sus habituales cafés, -cómo echo de menos los cafés en el Milán-, con la esperanza de un fortuito encuentro. Que ya no será igual el Diario de León sin sus Crémer contra Crémer, esos artículos que ayudaban a comprender mejor, más humorística y críticamente, esta ciudad, esta provincia, la cosa autonómica y la patria toda.

Siempre me quedará pendiente el último café con usted, D. Victoriano, pero también como inigualable sustituto del mismo me daré a releer su a máquina escrito Escribir en España con que tan generosamente colaboró en los Cuadernos de la Babilonia de la Universidad de León. Siempre me quedará, don Victoriano, su mejor memoria, el afecto siempre recibido de su parte, las miradas de complicidad y. cómo no, la humana presencia, su humana presencia, la de su obra.
Adiós don Victoriano, que la eternidad le sea leve y resistible.

24 de junio de 2009

MI PRÍNCIPE DE LA CONCORDIA

Ya va para dos años que Marcos Ana con su Decidme cómo es un árbol me había urgido un lunes, prisa milagrosa y por mi desconocida, y apenas unos días que su presencia el pasado día 11 en el stand 160, Librería Blanco, de la Feria del Libro de Madrid, me hizo resistir los rigurosos y capitalinos calores y acudir, bien es cierto que refrescado de Sorolla y en inmejorable compañía, a la búsqueda de su mirada, del placer que tengo, atesoro, en ciertas dedicatorias, como ésta que dice: Para Juan Campal, con toda fraternidad, este libro que es un homenaje a la dignidad de nuestra lucha. Abrazos.

Uno, después de leerle, y más después de verle, de enfrentarle la mirada, de sentir su bondad cercana, no puede menos que seguir creyendo que, si nos pareciésemos un poco a él, bien podrían hacerse realidad esos versos de una de las versiones de La Internacional que dicen: la Tierra será el paraíso / patria de la humanidad.

Y ahora, carteros, profesores, estudiantes, amas de casa, médicos, químicos, premios Nobel y otros muchos venimos siguiendo a la Universidad de Granada en su propuesta, apoyada en 23 razones, una por cada año de cárcel sufrido por Marcos Ana. para que se le conceda el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Y ahora, aquí vamos creciendo como la yerba nueva, en silencio, una a una, cada una plena de esperanza. Somos a esta hora en que escribo, 11,41, 2818 las personas que hemos estampado la firma. Puede parecer curiosa y confusa esta mezcolanza de solicitantes, mas no es ridícula esta mezcla, es admirada, reconocedora, agradecida. Magistrados, informáticos, psicólogos, taquilleras, jubilados, comadronas vemos en Marcos Ana un vivo ejemplo de la concordia que tanto precisamos. Por eso nada tiene de extraña esta humana coincidencia, esta concitación en torno a la persona de Marcos Ana, de su ejemplo, de su bonhomía, este reclamar para él el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Pero, sin duda, mejor que yo se lo hacen saber el propio José Saramago o Nativel Preciado o estos recuerdos que le dedica el poeta argentino Ramón de Almagro.

Pero ya saben, como siempre, allá cual consigo mismo, allá cada cual con los demás. Si se anima, aquí tiene dónde sumarse a esta propuesta, dónde reclamar su Príncipe de la Concordia.

5 de junio de 2009

ESTA VEZ... CON LOS SIN VOZ

Me preguntó un buen amigo, y en consecuencia conocedor de mis debilidades: cómo es que últimamente escribo u opino menos de política, si me he alejado de ella; cómo que a estas bajuras de campaña electoral aún no he dicho ni pío; si no he ejercido ya mi derecho al voto por correo como es mi costumbre para no dejar de santificar los días de asueto, por más que jornada electoral acojan, si es que me voy a abstener. ¿Dije me preguntó un buen amigo? Corrijo, ahora que lo veo escrito, me interrogó un abusador de confianzas. Me acogí a la encomienda de una urgencia y prometíle respuesta por este medio. Aquí está el pago de la deuda, no sea que me proteste el silencio.

No, no me hallo alejado de la política. Es cosa imposible. Puede uno, siempre hay necios, darle la espalda y sentirse de ella ajeno. Puro delirio. Mas ella, la política, esa omnipresente realidad, te acompañará y hasta velará tu sueño o te provocará un desvelo. Cómo alejarme de lo que es arte de gobernar, de lo que aún a mi disgusto gobierna tantos aspectos de la vida mía. Ni por ser ella arte, ni por hacerme a mí objeto, sujeto, de sus acciones, se me ocurriría tal desvarío. Hállome alejado, por propia voluntad y prescripción facultativa, de los políticos. La cosa gástrica, ya saben.

A nivel local por incredulidad de mi exagerada credulidad. Vamos, que me repite el gato aderezado con productos del lugar que me comí por liebre; así que, de momento, silencio total, a no ser, obviamente, que el gato se haga sapo y de los intragables, como muestras tenemos y hemos tenido.

Por lo regional, y dado que no soy dado al victimismo ni mantego empeño alguno en retrotraerme a viejos reinos, es decir, a viejas servidumbres, pues como que bis bis al estribillo que se ponía en las coplas de antiguo: silencio total, a no ser, obviamente, que el gato se haga sapo y de los intragables, como muestras tenemos y hemos tenido. Aunque también, por cierto ser, como que estos me saben menos mal por esperados, pues en quien detenta la gobernación de la región no deposité nunca esperanza alguna, con lo que en nada me defrauda, ya que casi todo hacer y no hacer lo tenía registrado a titulo de inventario. Por gato lo tenía y bastante me es con cuidarme de sus arañazos. Un ten con ten, vamos.

En lo nacional, con perdón, o estatal, elijase al gusto, mucha comprensión y un cierto desespero. No todo de mi gusto, sí algunas cosas de mi disgusto e incluso de mi enfado. ¿No nos merecemos algo más y mejor que esto? Hablo del gobierno, del de España, del mío, que a él contribuí. De la oposición, mayoritaria, por supuesto, y del poder fanático, perdón, quería decir fáctico de la cruz a hacienda, que no a cuestas, mejor ni tocarlo, son de lamento, me darían infernales ardores al momento y para nada son la solución que, en mi necesidad de esperanza, espero.

Por lo tanto, digamos que no me ha alejado de la política, sino que, disminuida mi capacidad de intelección a los políticos, uno está en un prevengan; aunque más que resignado a un firme, presto a un paso ligero; con cabeza, y corazón, dispuesto al progreso y a la democracia, pero, como siempre, a mi aire.

Pues no, ya ven, a estas bajas alturas de campaña electoral, me ha sido de todo punto imposible sentirme representado por alguno de los partidos que en proporción a su representación ocupan de continuo el teatro, nunca mejor dicho, de la campaña electoral. Veo a ambos, PSOE y PP, PP y PSOE, tan dispuestos a la nacionalización de lo que debería ser, eso creo, así me va, como para no ser agnóstico de todo, una campaña centrada en Europa y no en las miserias nacionales, cosas únicas estas en que, por otra parte, ambos partidos parecen consensuados a la nacionalización. La campaña de ambos, y no vale aducir que si no fuera por el otro la cosa sería de otra manera, me parece cuando no una absoluta falta de respeto al conjunto de la ciudadanía, un insulto a la inteligencia de la misma. Si a esto le sumo la memoria que mantengo de mi escrito a todos los eurodiputados españoles cuando el asalto de la directiva de las 65 horas, y que tan sólo se dignaron contestar a este humilde votante los señores Méndez de Vigo, Iñigo, del PP y Hammerstein, David, de Los Verdes /ALE. De 52 eurodiputados, dos se dignaron contestarme. Todo un orgasmo representativo.

Claro, cuando los señores del PSOE y del PP tuvieron a bien consensuar, como hacen entre un 70 y un 90% de las veces, la directiva de Retorno de Inmigrantes, ya ni les escribí, con un metafórico corte de manga me di por autosatisfecho. Y es que en este sangrante caso, como en tantos otros, a uno le vino a la cabeza aquello de Bulwer-Lytton de "es difícil decir quien hace el mayor daño: los enemigos con sus peores intenciones o los amigos con las mejores".

Total, que cansado de oír y ver demagogias de vario tamaño y orientación, con el denominador común de la falta de originalidad y un raca-raca-raca que ya cansa venga de donde venga, me entregué a ese vicio solitario que practico casi convulsivamente: la lectura. Y me di a la misma del programa de UPyD (también hay versión reducida) porque sí tienen representación parlamentaria nacional y no tenían voz en los medios públicos. ¡Oigan!... Y lo entendí. Lo que son las cosas. Además, después de tanta sorpresa política por estos lares, como para que en estas elecciones europeas uno prefiere lo conocido, candidatos y militantes, de UPyD que más sorpresas sorpresivas y sorprendentes.

Así que ya ves amigo, no me quedaré en casa, vendré temprano de tras los montes, ejerceré mi derecho al voto, me gusta tener todo el derecho a la crítica, y votaré por UPyD, por Paco Sosa, con Graciano, con Savater, con Rosa Diaz, por ese aire nuevo. Qué menos en esta primavera, es todo tan caduco, tan visto.

Ahora dirán. Qué digan, tienen derecho. Lo harán por la espalda, no hay problema, para decirlo a la cara, hace falta tener algo más que derecho. Servidor, incluso con sus malos vientos, intentará seguir marcando su propio rumbo.

2 de junio de 2009

SUMATE... QUE NO NOS RESTEN DERECHOS

MANIFIESTO SOBRE LA REFORMA LEGISLATIVA QUE INTRODUCIRÁ LIMITACIONES AL
EJERCICIO DE LA JUSTICIA UNIVERSAL


Las adhesiones a este manifiesto se pueden hacer directamente a legal@apdhe.org

1.- Los partidos políticos mayoritarios (PSOE y PP) han consensuado modificar el artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que consagra el principio de jurisdicción universal referido a determinados delitos, a fin de limitar su alcance; si bien, en realidad, el texto de la reforma anunciada desvirtuaría totalmente su contenido y sentido. El marco precipitado y carente de rigor al que se ha acudido -aprovechando el trámite de enmiendas al Proyecto de Ley de Reforma de la Legislación Procesal para la Implantación de la Oficina Judicial- sustrae la reforma al necesario debate informado que la cuestión exige.
2.- El principio de justicia universal es una conquista irrenunciable de toda sociedad democrática y un avance decisivo en la defensa de los Derechos Humanos universalmente reconocidos en una sociedad global. Forma parte del sistema de justicia internacional, que defiende los intereses y valores de la comunidad en su conjunto, más allá de los puramente estatales o particulares, y posibilita que estos crímenes internacionales no queden impunes.

3.- El Derecho internacional vigente obliga a todos los Estados a perseguir, por su especial gravedad, ciertos crímenes internacionales, se produzcan donde se produzcan y con independencia de la nacionalidad de los agresores y de sus víctimas, porque conductas tan odiosas –que, además, permanecen en la impunidad- trascienden a las víctimas, ofenden a toda la humanidad y ponen en peligro los principios generales de civilización consagrados por las normas protectoras de los Derechos Humanos fundamentales.

4.- España, país pionero y referente en el desarrollo y aplicación de este principio, debe sentirse orgullosa de la asunción por sus tribunales de la universalidad de su jurisdicción penal como expresión de su compromiso solidario con el carácter universal de los Derechos Humanos y de la lucha frente a la impunidad de los más graves crímenes, contribuyendo así a la defensa del derecho de sus víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.

La regulación actual del principio de jurisdicción universal en la legislación española –y en los tratados internacionales en los que España es parte- ha permitido la persecución de los más graves ataques institucionalizados contra los Derechos Humanos y, en particular, en aquellos casos en que su persecución efectiva en el país donde se han ejecutado es inexistente y/o altamente improbable, al tratarse de crímenes de Estado, permitiendo exigir la responsabilidad penal individual de sus autores y evitar la impunidad de quienes cometen tales crímenes atroces

Todo ello engrandece la calidad democrática de nuestro sistema judicial y la altura moral de este país en el compromiso colectivo con la defensa de los Derechos Humanos. Este compromiso es aún mayor, si cabe, en tanto no exista un tribunal penal internacional que pueda ejercer su jurisdicción de modo eficaz y efectivo.

5.- Resulta ciertamente preocupante que nuestros responsables políticos hayan acordado la introducción de limitaciones en la legislación vigente al socaire de asuntos que afectan a potencias mundiales. Bien parece que la necesidad de limitar la protección de los Derechos Humanos surja solamente ante los poderosos.

Madrid, dos de junio de dos mil nueve.

28 de mayo de 2009

MES DE ORFANDADES (I). DE DON ANTONIO PEREIRA

Hay meses que, como los laborales, los de servicio a varia ocupación, no se sujetan a los nombres que los designan o identifican en su propio ser. Así me ha ocurrido a mi -y no tenga esta personal referencia nada de original, a mala seguridad no soy el único que la ha sentido- con este mes que se ha ido del veinticinco de abril a hoy, veintiocho de mayo, día en que por fin soy capaz de escribir sobre él, el raro mes, sobre ellas, mis orfandades, sobre ellos, mis amparos.

Si pocas fechas antes ya el tiempo se había encargado de certificarme, disfrazado de celebración, cómo la edad se acumula cual cenizas de la vida consumida y recuerda el carácter finito de la misma, a más humana y miserable verdad vinieron fechas concretas a llevarse vidas, personas, que de alguna manera, escrita forma, palabra directa y viva, habían, han representado, representan mucho en el bagaje defensivo de que uno se ha perpetrado para resistir el día a día, la mediocre cotidianeidad, buscándole siempre el lado bueno al vivir, no dejándose vencer de ella, obligándose a no rendir empeños y sueños por colmado que uno vaya de propósitos fallidos.

Llamo hoy, pasado el aciago mes ya dicho, amparos y orfandades a Antonio Pereira, a Carlos Castilla, a Mario Benedetti.

A don Antonio Pereira, amén de su pública obra, le debo muchas enseñanzas, cuyas señas ruego no se busquen en mis torpes aprendizajes, que arbitrario sería y sobrados venimos de injusticia; algunos, bastantes, buenos ratos compartidos en su casa, por su propia generosidad y la de mi buen amigo Paco Flecha, así como una inolvidable comida en Béjar, en compañía también de doña Úrsula, de Carmen Busmayor, de César Gavela, de Juan Carlos Mestre. Cómo olvidar aquella estancia en el paraíso, cómo la tarde que la siguió, retirados don Antonio y doña Úrsula a sus quehaceres, por los caminos de la memoria histórica, pues desde aquellas calles recorridas en Hervás, como de tantos otros lugares, vienen desde siglos penando la historia y la memoria de lo que alguno, con henchido espíritu y marcial pulso, llama patria.

Siempre le dije a don Antonio, al maestro Pereira, que Casa era su poema por mi preferido, y por eso lo guardo cual tesoro con el afecto del “casero” que un día en él me estampó. Mas quizá sea hoy, en que su mirada no será más que un sabio titilar de estrella nueva, día de confesarle, secreto garantizado, que el que de verdad -de verdad de la buena- es para mí definitorio es El pródigo, y tan sólo porque dice:

Mi corazón vive por encima de sus posibilidades.
Como los señores de mi juventud que gastaban más

de lo que tenían y tenían menos de lo que debían.

Mi corazón es pródigo como un cerezo enloquecido

por el verano.

Pero yo no le riño a mi corazón

porque está consentido y a lo mejor ya saben.


Pues eso, ya saben, desde el pasado veinticinco de abril, hasta los rojos claveles se entristecieron con premura, vive uno más huérfano en este León tan destemplado, si en una acera te asas en la otra te hielas, y anda uno por alguna de sus calles como escalofriado de tanta certeza de saber que ya no se encontrará nunca el paso lento, el saludo entrañable, el amigable y enriquecedor momento, el humano bienestar de cruzarse y pararse y atesorarse de don Antonio, del maestro Pereira.

Siempre me quedará, en esas noches de adjetivo imposible, ver en el titilar de alguna estrella los puntos suspensivos de alguna frase inacabada del maestro, de algún dar a entender, su sonrisa, su sabiduría, su sabia provocación, y sentirme menos solo.

19 de mayo de 2009

EN RASTRO DE LA VERDAD

El 28 de agosto pasado este digital se hacía eco de cómo el siempre poco loado Ayuntamiento capitalino “ha(bía) establecido las bases” para la normativa reguladora de la venta ambulante en nuestra ciudad. De igual manera, sólo que con fecha 3 de septiembre lo recogió el Aytoleon.es en su web. Saber si la cosa llegó o no a buen puerto me es ahora de todo punto imposible, pues por más que busco, o rastreo, en dicho portal oficial las ordenanzas municipales sólo me aparecen diez, y no es que esté la cosa fiscal u ordenancista a la baja, no creo, sino que no aparecen como sí hacían en dicha web no hace mucho tiempo. Cosa seguro de los obsoletos duendes de imprenta.

Consulto la hemeroteca -qué invento más perverso para los poderes todos, tal que la memoria y la conciencia, estas últimas también para uno mismo- de este diario digital y no vuelvo a encontrar nada relacionado con el asunto hasta el pasado día 19 de abril en que bajo el titular ¿Dónde llevamos el rastro? se nos informa del problema de su ubicación mientras se desarrollen las obras de reacondicionamiento del Paseo de Papalaguinda. Tal se daba a entender que habría negociaciones y que el “el acuerdo podría materializarse este lunes (20/04/09). Mas no fue así, ya que el mismo día 20 se nos noticiaba que El rastro se irá al entorno del Reino de León, a pesar de las reticencias de los vendedores. Eso sí: porque era, o es, “incompatible” la afluencia de público con el desarrollo de las obras y tampoco se puede mantener la seguridad". De todo lo anterior no se desprende, como mucho, un traslado provisional del rastro mientras se desarrollen las obras que se ejecutan en el Paseo de Papalaguinda sino más bien un traslado definitivo pues las obras aducidas en primer término, el tranvía, el carril bici, el plan de movilidad, etc., etc., etc. -que esto va a ser N.Y.- podrían hacer que fuese provisional con tendencia a la eternidad.

El dedo en la llaga vino a ponerlo Izquierda Unida el pasado día 6, cuando dice considerar que “el interés” del equipo de gobierno en el Ayuntamiento de León es el de “disolver” el rastro de León, después de que se diera a conocer la decisión municipal de trasladarlo desde su actual ubicación, en Papalaguinda, a los aledaños del estadio municipal Reino de León”. Y más aún después de las desafortunadas declaraciones del señor alcalde, don Paco, el día 12 pasado: “Fernández asegura que algunos comerciantes amenazaron a los que querían instalarse en Clarés". El alcalde de León califica como "deplorable" que algunas personas trataran de impedir "de manera violenta" el pasado domingo la celebración del rastro en la nueva ubicación”, pues como muy bien, en mi humilde opinión, le contesta Izquierda Unida el día 13: “Si de verdad ha existido extorsión a algún comerciante, para no situar el puesto en el vertedero incontrolado de Clarés, que lo denuncie en el juzgado o que se calle, pedimos un poco de cuidado con estas cuestiones porque el alcalde de León tiene una responsabilidad y puede estar poniendo bases para actitudes racistas con su comportamiento”. Y añado yo, y clasista con lo de: “el alcalde de León no ha descartado poner el mercadillo “delante de su vivienda(la de Isabel Carrasco, no la suya propia).

Paralelamente el Partido Popular con su puritana teoría de “tú haz que yo critico, pero me lo dejas arreglado” comienza a meter en danza a las asociaciones de vecinos y la cosa se va encrespando de día en día con guindas tales como la puesta por la Concejala de Comercio y Consumo cuando dice creer “que la protesta tiene como trasfondo el control legal que se pretende sobre las actividades comerciales ilícitas”. De lo que se podría deducir que nuestro poder local lleva, ante esta situación, dos años mirando para otro lado -o en Babia lo que sería de mayor placer para casi todos, ignoro el caso de los babianos- y cabría preguntarse ¿cuál es la razón cierta del traslado: las obras a ejecutar en Papalaguinda o facilitar el control del descontrol habido y permitido hasta ahora? A servidor, que conste, lo de controlar las obligaciones de cada cual me parece muy bien, pero lo de hacerlo en recintos cerrados con una delimitada entrada y salida me sabe mal, no sólo por lo que de gueto pueda tener sino por la poca confianza que deja traslucir en el bien hacer de la Policía Municipal e inspectores de la cosa comercial. La respuesta la ha dado hoy martes el señor alcalde, don Fernández: "vamos a hacer las cosas como lo han hecho en otras ciudades"... “no podemos seguir manteniendo el rastro en el centro”. Y entonces pregunto yo, inocentemente, ¿para qué se habló de traslado provisional, por qué se mintió, a quién se pretendía engañar: a los vendedores ambulantes, a los que acuden, acudimos, al rastro, a todos?

No se dará cuenta el señor alcalde de que con estos comportamientos no sólo no engaña a nadie sino que insulta la inteligencia de muchos. Cada día hay más quemados y esto no lo apaga ni el agua. Por cierto, el 21, a las 20 horas, desde la Plaza de Guzmán nueva manifestación contra la privatización, con perdón, del Servicio Municipalizado de Aguas.

Y colorín, colorete, lo de este sapo intragable más que de política municipal es de sainete.

1 de mayo de 2009

1º DE MAYO


Así, como el que no quiere la cosa, nos hemos colocado de nuevo en el 1º de Mayo. En poco saldré de casa con destino a cumplir el rito anual de gratitud a la memoria de la sangre previa, a ocupar mi puesto en la fila, a colocarme donde, por humana experiencia, sé que es mi sitio, a cantar La Internacional.
También sé, y quisiera confundirme, que este año seremos más los que nos manifestaremos en este 1º de Mayo. Lo bueno de las crisis, como del tiempo, es que acaba poniendo a cada uno en su sitio. Y lamentablemente, para ellos, alguno que otro este año tendrá presente, porque las bondades del sistema se lo habrá recordado dolorosamente, cual es el suyo, cual no dejó de serlo nunca, por más que durante un tiempo de bonanza virtual para la mayoría, y materializada en generosos beneficios para una minoría, se hubiese creído que la cosa era jauja y que el éxito era suyo en realidad que era mucho más listo y hábil que los demás.
Ahora nos gastamos tiempo hablando de políticas, de ayudas, de angustias diversas ante el nublado económico que no acaba de abrir o levantar. Preguntarse más no es prudente, preguntarse sobre la manifiesta inutilidad del sistema capitalista provoca sonrisas, preguntarse dónde están los enormes beneficios de los grandes, y los no tanto, durante años, es resultar molesto. No hay alternativa. Quienes renegaban de toda intervención del Estado en la economía porque el Dios Mercado todo lo regularía, rezan hoy por intervenciones y ayudas del ángel ha poco caído, el Estado. Y quienes defendían aquello rezan ahora las viejas jaculatorias de los de siempre: que si flexibilización del mercado de trabajo -manera fina de decir que hay que abaratar el despido y dejarse de seguridades en el trabajo- y que hay que alargar la vida activa, retrasar la edad de jubilación. Pero todo es por nuestro bien, trabajadores y patronos.
Uno se pregunta cómo no habiendo trabajo se propone hacer trabajar más años a los más viejos. Será consecuencia de la I+D+I, cosa de la que se sabe los jóvenes todo ignoran.
Total, que estoy perdido, aunque no tanto, ¿con quien estoy?, ¿con los que piden más intervención estatal (derecha y patronal principalmente) o con los que repiten los viejos discursos de trabajar más años y en peores condiciones (leáse Almunia verbi gratia)?
¿Por qué digo que no tan perdido? Porque creo que estoy donde estaba, donde siempre estuve, y que los que se mueven son ellos. Pero seguro que esto es cosa de mi tozudez, aunque para mí lo de ellos es un sapo intragable.

Y de regalo, que para algo es mi fiesta les dejo el enlace a este maravilloso artículo:
Un día de mayo.