12 de febrero de 2010

NI DESPEDIDA, NI CIERRE. MUDANZA.

Tres años cumple hoy este Cuaderno de Bocamar. Tres años en los que ha acogido alrededor de quinientas entradas de distinto gusto y calidad, y ha recibido casi treinta mil visitas.

Gracias a cuantos por aquí habéis pasado.
Gracias por vuestros comentarios, por todos ellos.
¡Salud a todos!

11 de febrero de 2010

DE UN OLVIDO Y DOS MORALES

El pasado 26 de Enero, en el último apunte en este cuaderno -De la parte al todo, viaje fallido- citaba la frase "no sé si el hombre viene del mono, pero sí que algunos retroceden hacia él a gran velocidad", sin citar, por falta de memoria, al autor de la misma. Mi buen amigo Graciano Ramos, enciclopédico él, fotógrafo de buen ojo y clarinetista de pro, presto corrigió nuestro olvido -jamás se rinde a la ignorancia- y tiempo le faltó para remitirme por correo chimpotrónico el artículo en que también la citaba Fernando Savater, donde éste citaba la frase con mayor exactitud y al aciago conde de Gobinau como autor de la misma.
Días después vimos cómo moría en Afganistán, con 21 años, el soldado del ejercito español Jon Felipe Romero Meneses. Era joven y colombiano, pero se le reconoció como lo que también era, soldado español.
No tengo noticias de que los patriotas a los que me refería en mi anterior artículo tuviesen ni la valentía, ni la hombría de bien necesaria para rectificar sus injustas palabras para con sus conciudadanos, españoles o colombianos, igual me da, congéneres al fin y al cabo. Son las cosas que, de natural, trae la doble moral. Cualquier persona comete un error, mete la pata, pero hay que ser mucha persona, muy hombre, para sacarla y rectificar. Para ellos tienen. Por mi parte, casi en deuda con ellos me encuentro, que, por un lado, me libraron de desprecios y ayudaron a llenar el hueco de buenos recuerdos y sentimientos.
Aun cuando el origen, a veces y lamentablemente, determina presente y futuro de muchas personas; no es la procedencia de las personas la que conforma la realidad, sino más bien el quehacer de cada uno de nosotros, nuestros actos, nuestras palabras y, cómo no, nuestros silencios cómplices.

26 de enero de 2010

DE LA PARTE AL TODO, VIAJE FALLIDO

Que el lenguaje es capaz de seducir, que las palabras, y su uso, son los embriones de las ideas me lo enseñó, y yo intenté aprehenderlo, Alex Grijelmo en su obra La seducción de las palabras.

Recientemente he visto en el periódico digital Leonoticas.com, con el cual colaboro desde su inicio y por ello siento como cosa mía, cómo se recibió una oleada de comentarios xenófobos -(curioso, el corrector ortográfico desconoce el término, qué inocencia)- amén de vergonzosamente redactados y valientemente amparados en el anonimato o el seudónimo -(¡señor, señor! con lo que costó en este país poder poner el nombre y los apellidos debajo de nuestras opiniones)- como reacción a la noticia sobre la detención de tres jóvenes como presuntos autores de un robo cometido con intimidación.

Lamentablemente, y quizás en la creencia de que se prestaba un servicio a la libertad de expresión, muchos de estos comentarios no fueron eliminados a pesar de su contenido claramente injuriante, difamatorio, xenófobo y racista.

¿Fue el delito o la edad de los presuntos autores lo que desató tal reacción? No, obviamente. Si analizamos el titular y los consiguientes comentarios, veremos que no, que lo que los provoca fueron los errores cometidos al colgar la noticia, posiblemente procedente de una nota informativa, o no. Y no por el hecho de publicarla, obviamente, sino porque en ese momento no se tuvo, en mi opinión y esperanza, suficientemente presente lo establecido en el código deontológico -(tampoco sabe el corrector de qué va esto; hay que ver)- de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España allá por su apartado siete.

Prefiero pensar que fue un gol que se nos coló, o nos colaron. Pero el hecho es que, si hoy ponemos "detenidos" en el buscador del periódico, aún podremos ver cómo sólo en dos noticias de, al menos, las veinte primeras se da cuenta del gentilicio de los presuntos delincuentes. En una, a la que me refiero, colombianos, en otra, leoneses. Pero curiosamente, de todas ellas, las veinte, solamente la referida a ciudadanos no nacionales tiene habilitada la facilidad de los comentarios, y esto ya me suena a auto-gol y, por ello, más me duele. Son tan importantes estas pequeñas cosas.

A estas alturas, no creo que nadie vea en mis palabras un ataque a la libertad de expresión o una defensa de la censura. Simple y públicamente mantengo y defiendo que el ejercicio de cualquiera de las libertades, que, insisto, tanto costó conseguir y ejercer, implica necesariamente el respeto a la dignidad de las personas. Por eso mismo, digo a veces que yo no respeto todas las ideas. Porque no todas las ideas me parecen respetables, y más cuando son expresadas como a las que me refiero, de las que llego a preguntarme si realmente alcanzan la categoría de ideas. En esto no soy nada tolerante, es más, soy y me confieso radicalmente intolerante. Pero, sin embargo, y no sin racional templanza y esfuerzo, no soy ser angelical, sí me son respetables las personas que las mantienen, aun a pesar de sus ideas.

Ahora que tanto nacionalismo de distinto grado -desde el localista al españolista- nos invade por doquier y, fácil e ignorantemente, se culpabiliza a la inmigración de parte de nuestros males -¿para qué pensar en las verdaderas causas, en los verdaderos artífices?- bien estaría pusiéramos especial cuidado en estos detalles que, como hemos podido constatar, son automáticamente aprovechados por quienes mantienen posiciones e ideologías beligerantes contra quien no es, uno de los nuestros, de los suyos. Bien está que en Leonoticias.com no haya línea editorial y que sea punto de encuentro, pero eso de encuentro, sin exclusión alguna.

Bueno sería que estos anónimos españolísimos se tomasen la molestia, o placer didáctico, de ver el reportaje Camino a casa recientemente emitido por la 2 de TVE. Hoy son otros los emigrantes, ayer fuimos nosotros, y en muchos casos, en las mismas condiciones. No lo deberíamos olvidar. Además, desde cuando el origen, la nacionalidad de alguien es garantía de algo, bueno o malo. Es cada persona, cada una, la responsable de sus actos. Ir de la parte al todo, y más hablando de personas, es viaje fallido. Como comentábamos, el domingo, entre amigos, que alguien dijo, aún ignoro quién, no sé si el hombre viene del mono, pero sí que algunos retroceden hacia él a gran velocidad.

Quede claro que escribo sobre este caso concreto porque me importa con quien voy, porque digo mi canción a quien conmigo va, porque con él quiero seguir yendo.

Dedico este sapo intragable, con gratitud y reconocimiento, a Margarita, a Elizabeth y a Paola.

21 de enero de 2010

LA LADRONA DE FLORES

Ya hace una semana que asistimos con mayor o menor sensibilidad -hay espíritus para todos los gustos y todos los ascos- a un nuevo desmán de la que a veces llamamos madre naturaleza. Mala madre donde las haya. Incomprensible resulta verla cebarse, una vez y otra, con los más débiles. La tragedia que viven estos días los haitianos nos conmueve el ánimo y hasta posible es que nos haya hecho mover algo más material y adhesivo, dinero. Esto, nosotros. Los Estados del mundo movilizan personas y recursos y dan muestras de una solidaridad envidiable para momentos, si bien menos aparatosos, no más justos que también afectan, y de continuo, a seres humanos. Los mismos haitianos, por ejemplo. Las ONGs cumplen nuevamente su función de ocuparse, con nuestra cooperación, de solidarizarse con las víctimas en uno u otro caso, de ayudarles a remediar, en la medida de los posible, la injusticia que, de normal, los Estados, con nuestra complicidad también, permiten.

Pero ya hace una semana. Un poco más y la herida de nuestra capacidad de emoción será cauterizada. Otro poco más, e incluso nos puede llegar a resultar molesta tanta sobredosis de cruel realidad. Recordemos que ni una semana hemos tardado en llamar saqueo y bandidaje la desesperada búsqueda de algo que comer -algo hacemos tres veces al día-, de un poco de agua que beber -algo hacemos siempre que se nos apetece y a veces sin ganas por aquello de adelgazar-, de cualquier cosa que les ayudase a sobrevivir en un estado de miseria aún mayor del que les es cotidiano. Qué deforme es nuestra óptica, cómo nos acaudalamos de nuestra sagrada idea de propiedad, de negocio, de posible riqueza. Tanto, que aún sabiendo que nos sobrevivirá le ofrecemos tiempo, esfuerzo y vida, cuando no hasta la conciencia.

Lo confieso, la primera vez que tras las duras imágenes oí hablar de pillaje y saqueo y me pregunté qué haría yo en esas circunstancias inhumanas a extremo, me vi siendo uno de ellos, de los saqueadores, de los bandidos. Qué podría perder, qué ganar. No tanto, no, sólo resistir, sobrevivir un poco más, y en qué condiciones. Que vergüenza ver sin embargo cómo ese bandidaje, ese saqueo, es llamado negocio, lucro legítimo, cuando son nuestras adoradas instituciones financieras -bancos, cajas y demás entidades usurarias- quienes se benefician de la alícuota de nuestra ayuda. Ver para creer, o tener fe en la cosa del dios dinero y sus misterios.

También me sirven estas catástrofes, naturales, para humanizar lo poco, si algo, que me queda de la idea de dios. Me lo humaniza, sí. Me lo humaniza pues veo como él también viene a cometer infracciones morales, pecar que dicen, por omisión. Si me olvido de la omnipotencia a él atribuida, siento lástima de él, lo supongo mejor que yo, lo supongo más conmovido, sufrimiento puro, inmenso, inconsolable; si no la olvido, si presente la tengo, de él reniego, me da asco, lo condeno, lo niego.

No obstante siempre hay algo, un crimen, alguien, una víctima en particular, de 15 años y de nombre Fabienne que me regresa a la parte más cruda de la realidad. Aquella que por encima de la naturaleza y sus crueldades, de dios y sus despistes, me enfrenta a lo que es nuestra humanidad y lo que de ella hemos hecho, hacemos, lo que con ella llegamos a hacer.

Fabienne, les recuerdo, 15 años, resistió al terremoto del martes, pero ayer se le ocurrió, seamos civilizados por favor, presuntamente, robar tres cuadros de flores. Atentó contra el orden y, claro, éste, o uno de sus celosos guardianes le descerrajó un tiro en la cabeza.

Véanla ahí tendida, muerta. ¿A quién se le ocurre desestabilizar el sistema, el orden, la miseria? Eso es lo que en realidad somos, conservadores del orden, por más que sepamos de su injusticia.

Yo, que no me permito suponer en los demás más maldad que la que sé me habita, me niego a pensar que Fabienne buscase el lucro, si legitimo o no a la conciencia de cada cual lo dejo, con su botín, si es que botín era. Prefiero pensar que llenos sus ojos, sus sueños, ¿porque tendría sueños no?, sus 15 años, de realidad, llevaba esos tres cuadros, dos ya por siempre ensangrentados, para aliviarse, para mirarlos y convertir la posible belleza que reproducían en bálsamo para su alma, para su realidad, para no renunciar a la búsqueda de la belleza, de la felicidad, de la vida. O quizá no, quizá no fuera todo tan romántico. Quizá sólo quisiese mercar con ellos y enriquecerse, y comer, y beber, y ser una niña de quince años, y saber que se llamaba Fabienne y que tenía derecho a ser y vivir como vive mi hija. Pero claro, se olvidó del orden de los Estados y éste se le impuso.

Fabienne no había leído a Manuel Vicent en su Mastines, no sabía que en el fondo el Estado sólo es una organización, cada día más costosa y compleja, para que los pobres no maten a los ricos.

Yo, consentidor, acaso ya rendido, me consolaré hoy por la muerte de Fabienne, compraré flores, las contemplaré y lloraré más que por Fabienne por mis rabias y vergüenzas, por sentirme parte de algo que permite que se le descerraje un tiro en la cabeza a una niña de 15 años por haber robado, presuntamente, tres cuadros de flores.
Ustedes perdonen.

4 de enero de 2010

HOY TAMBIEN SE HAN QUEDADO TRISTES LOS CABALLOS

ADEMÁS DE QUIEN HOY ESTO LAMENTABLEMENTE ESCRIBE

TAMBIÉN SE HAN QUEDADO TRISTES LOS CABALLOS.

NOS HA DEJADO

DON MIGUEL ABAD GAVÍN

ELLOS, ECHARÁN DE MENOS A SU HISTORIADOR,
YO, LOS GRATOS ENCUENTROS EN QUE COMPARTÍAMOS SOBRE EL MOTIVO DE NUESTRO CONOCIMIENTO, LA UNIVERSIDAD, Y LA MÁS HUMANA Y DOLOROSA COINCIDENCIA, UNA ESPALDA QUEJOSA, Y, CÓMO NO, SU CORTESÍA Y EL CARIÑO QUE SIEMPRE ME MOSTRÓ.

QUE LA TIERRA LE SEA LEVE DON MIGUEL

1 de enero de 2010

YA ESTÁ AQUÍ 2010. TOMEMOSLO CON FILOSOFÍA...




Y HUMOR, OBVIAMENTE

31 de diciembre de 2009

¡BUENAS NOCHES! Y ¡BUENOS DÍAS!

Ya ven, he, hemos, resistido 2009. Cada cual sabrá de sus alegrías, de sus penas, e incluso de lo que vale más no acordarse. Pero aquí estamos, peor que mejor podemos decirnos aquello de ¡prueba superada! Al fin y al cabo es de lo que va esto del vivir, de ir avanzando, no siempre en línea recta, ni en marcha triunfal, por el camino de los sueños, de los deseos.

Les dejo:
-un artículo que alimentó mi desayuno esta mañana:


-unas canciones que nunca estarán de más y son de mis preferidas, la una, buena para hora de balances frente al espejo


ésta para saber que siempre se está a tiempo, que se puede


ésta otra, desvela que se trata de hacerlo con las alas del alma, que yo llamo espíritu.


Y no se preocupe si en algún momento se siente decaer, que aquí dejo también un
blues para seguir


-y un deseo

que el año 2010 esté
lleno de buenas noches y buenos días
de los que a cada cual nos gusten
y que así lo sintamos.

¡¡¡Por ello brindo!!!
¡¡¡SALUD!!!