
2 de noviembre de 2009
NO POR MUCHO REPETIR UNA MENTIRA...

15 de octubre de 2009
¿QUIEN LE VACILA AL SEÑOR ALCALDE DE LEÓN?
5 de octubre de 2009
22 de septiembre de 2009
DE MIS "ESCRITOS CON LARA AL FONDO"

Además, lo mejor y lo peor, a veces las enseñanzas se vuelven (en contra) a uno, es que me argumentó de tal manera su ausencia, que no tuve más razonable remedio -el corazón, ya se sabe, poco sabe de razones- que agradecerle aún más los regalos hechos los pasados años. Que eso fueron, regalos, su compañía en mis, nuestras, más bien estáticas, por escritas y leídas, vacaciones. Seis años a partir de la mayoría de edad, pensándolo bien, más que regalo es don divino, p
or humano y por filial.Total, que como me avisó con tiempo suficiente para la asimilación de su ausencia -lo que aprenden estudiando; medicina, en este caso-; servidor fue haciéndolo, no dandose a la contemplación y autocompasión, sino preparándole un libro, selección de decires y opiniones escritas con ella al fondo, presente, pero cuando aún no tenía edad para soportarlas ni tan siquiera en dosis semanal, que justificasen unos renglones cortos -versos no me atrevo a llamarlos, y lo de "renglones cortos" es denominación que le debo a mi buen amigo y polifacético artista Juan Luis García- que me habían nacido a la primera emoción y le resumiesen algunas de las cosas de su padre.
Tras algunas incidencias -mis manías por lo libre y el uso de software ídem- ya tengo en mis manos y, por lo que me acaban de chivar, están en alguna librería, a través de publicarya.com, mis Escritos con Lara al fondo.
Lo digo aquí, porque no quiero que se entienda mi silencio como humildad. Sería de la falsa. Que uno, aunque procura mantenerse a raya en el asunto, también goza y sufre de la vanitas-vanitatis.
NO FUE POSIBLE... PERO SE INTENTÓ
Lo intentamos, no fue posible.Sigo opinando que se lo merecía.
Mas cuando uno apoya una iniciativa de estas, sabe lo que puede suceder: conseguirlo, o no.
Y uno cuando llegan los noes, la derrota, si así se le puede llamar, ha se acordarse de algo importante: Al final de cualquier liza, se ha ser "digno en la derrota, generoso en la victoria".
Que nadie se entristezca, espero.
Si se alegran los puros, que sepan que no me entristece su alegría. Por fortuna la mezquindaz no me afecta. Tan solo la desprecio.
¡Salud a todos! Y en especial a Marcos Ana, ¡Salud y palabra!
Este comentario, era una deuda, pagada está aun con atraso.
18 de septiembre de 2009
DEL DICHOSO CONCIERTO DE JUANES

Yo recuerdo aquellos conciertos de los estertores del franquismo, dos en especial: uno, el de Mercedes Sosa en el Teatro Campoamor de Oviedo, con amplio despliegue policial por palcos y plateas; otro, el de Pi de la Serra en el Palacio de Deportes de Oviedo, suspendido al poco de comenzar, convertido en manifestación callejera y del que nunca me perdonaré haber conducido a un grupo de subversivos en nuestra carrera calle de Azcárraga arriba -si es hoy allí me quedo expulsando paquetes de tabaco con celofán y todo por mi boca- y confundir la entrada a la calle del Paraíso con un callejón sin salida, cerrado por la Fabrica del Gas, en el que acabamos saltando a un patio, lamentablemente también sin salida, pero que permitía a los grises zurrarnos comodamente sentados en la pared recién saltada por nosotros. Quizás de ahí mi poca fe en las cosas del liderazgo y las vanguardias. Cuánto mejor nos hubiera ido a todos, incluido a mi, de no hacerme caso. En fin, fuese todo por la patria, que no lo fue.
Recuerdo digo, y no creo que nadie en su sano juici
Pero aún así, para formar criterio sobre el cacareado concierto de Juanes, que mejor cosa que buscar opinión de cubano apreciado y amigo. ¿Habría opinado mi querido Mandi sobre el asunto? Sí, como no podía ser de otra manera en persona comprometida, en su blog encontré este sabroso y esclarecedor artículo Que Juanes cante y que los cubanos bailen, no sólo sobre el concierto, sino también sobre la llamada disidencia cubana. Gracias Mandi.
Quizás a ustedes les sirva también de algo, al menos comprobarán que, una vez más, no el que más grita dice mejores cosas.
16 de septiembre de 2009
COSAS DEL ENTRETIEMPO
Cavilas sobre la brevedad del verano -quince de agosto, frío en el rostro y demás populares sabidurías- y recuerdas cómo en casa, cuando la necesidad le ganaba la partida a la posibilidad, tu madre, la mía, supongo que pensando "este pobre Juan no se entera de nada", me explicaba, ante la pretensión de un nuevo pantalón y de invierno, "pantalón sí, si nuevo o fraternal, está por ver, pero de invierno nada Juanín, en esta casa ni hay invierno, ni hay verano, en esta casa todo es entretiempo”. Y te enterneces, y te estremeces, y te disfrazas, y te vas a comer la realidad, que es una manera de evitar que la realidad te meriende.
Por este entretiempo disfruté la lectura del artículo de Josep Maria Fonalleras, publicado en El Periódico de hoy y que una amistad mediterránea me hizo llegar por correo chimpotrónico. Dice así:

Un entretiempo que llega entero
"El tiempo debería tener fronteras claras como la que se dibujó el 14 de septiembre. El tiempo debería ser obediente y hacer caso al Ejército, que tiene un día determinado para cambiar de vestuario, haga frío o calor. El problema es que no siempre es así y que, en plena oleada de un prematuro calor primaveral, los soldados todavía se pasean con la ropa pesada del invierno. O que tienen que soportar bajas temperaturas repentinas con la preceptiva manga corta. Si el tiempo hiciera caso a las ordenanzas militares tendríamos espacios más definidos, una cierta claridad que nos ayudaría a saber situar cada cosa en su lugar. Unas reglas de comportamiento.
El primer día de clase llovió, y esta semana es fea y poco ordenada, pero nos obliga a pensar en todo lo que habíamos pospuesto. Los plumieres que todavía no habíamos comprado, los libros que aún no están forrados, el paso de las chancletas a las bambas. Que llueva el primer día de colegio representa un contratiempo. Lo sé: más tráfico, más jaleo, el paraguas indócil que estorba. Pero es bueno que la meteorología nos acompañe hacia la rutina otoñal, hacia el horizonte mortecino de las tardes que se acortan, hacia el brillo de las calles después de haber llovido, hacia los primeros síntomas de manta. Además, los boletaires ya calculan qué día de octubre, después de las semanas de evolución que marca la botánica, estallarán los micelios soterrados en forma de deliciosos hongos. Lluvia benefactora, a pesar de los inconvenientes, a pesar de las dificultades de tráfico, a pesar de los aguaceros. Lluvia que, como un experto cartógrafo, nos indica el final y el comienzo de una región del alma, tierra de nadie en la que poco a poco iremos asentándonos. Guardaremos los pantalones cortos y sacaremos del armario la chaqueta de entretiempo, este entretiempo que nos ha llegado entero."
14 de septiembre de 2009
OTOÑO, A DRAGAR SE TOCA
Yo la pensé destinada a otros mares. Era, luego me aclararon, la que he venido viendo hacerse en mis periódicos descensos desde Muros, como siempre aplazándome el acercamiento, el conocerla. Regresó al poco hacia la dársena. Falta de calado, pensé en mi ignorancia. Simple prueba debió de ser, pues al punto de nuevo pasó lenta, demorada, recreándose en su propia singladura, hacia La Barra.
Yo seguí contemplando claridades, nuevas gaviotas posadas en la baranda del río y cómo una rapaz me las acechaba y las alborotaba. Me llevaba la draga mucha ventaja como para esperar nuevo encuentro.
Cumplidos los matutinos ritos, llegó el momento de irme con Kora, mi perra, a soñar sus cazas; llegó la hora de ir hasta la playa, hasta el faro, por ver si los marinos dioses habían regalado alguna sirena varada. Mas no, nada. Ni caza, ni sirena varada. Todo realidad, ni una ensoñación.
La mañana, a pesar de soles, ya avanzaba del agostado fresco al septembrino frío. Ya lo cantan horas y luces, mengua el verano, llega la otoñada.
Y allí estaba en plena bocana, donde la barra se va del norte al nordeste. Ensayaba sus primeros trabajos, buscaba el arenoso, carbonero banco. No tardó en localizarlo, se entregó potente y eficaz a su succión estacionaria.
Y allí me paré yo a contemplar sus primeros trabajos, la pérdida de su inmaculada compostura, su comenzar a ser draga en verda
Y viendo salir esos negros chorros del cada día más aparente río, me dio por pensar, mejor, por certificar, que quizá sea llegada la hora en que uno mismo, imitando también el otoñar de los árboles, además de soltar hojas cumplidas, de abandonar frondosidades, en espera de más fructíferos estados o estaciones, acometiera el propio dragado, remover los malos fondos, aislar lodos del agua, buscar mayores transparencias, más propicios calados, revisar rumbos, cuestionar navegaciones, acaso tan sólo retornar a su capitán a sus antiguos, buenos y justos sueños, a oírlo recitar, cantar, formas de himno y de ánimo el poema Donde pongo la vida pongo el fuego, también de Ángel González.
¡Ah! No se lo dije a nadie, no me creerían, pero dirigiendo la boquilla o alcachofa de la Dragos Uno más de una vez, me pareció ver una sirena.



