¡Señor, señor!, o ¡señora, señora!, me pongo madrugador -dentro de un orden, que tampoco hay que sembrar el caos en los tiempos de asueto- espío la calle por ver en qué acabó el trapear que con generosidad inesperada cerraba ayer mi noche, me alivia ver que no llegó a tejer manto y me entrego, lento aún, tranquilo, a enfrentar las noticias con que los medios, radio y prensa, me sitúen en la realidad. Da cuenta la radio de la movilización anual con que, por estas fechas, nos pretende salvar la iglesia católica nacional, ¿o nacional católica?

Como oigo y leo que sigue don Rouco en su tremendismo y no me encuentro hoy con ganas ni de entrarle a sus trapitos de cristianar, éstos no níveos sino bastante en su tono tan comprensivo, caritativo y tolerante, así que, como de niño, dado la inocente festividad del día, me pongo a mirar los santos, estampas o fotos, de los periódicos. Y es al contemplar los que me brinda El Mundo, donde encuentro mis primeras causas de tribulación. ¿Quién me mandará a mí ocuparme de estos asuntos tan mundanos?
De una parte, allí me encuentro, al pie del pie de la facilidad fotográfica, el colmo de lo que me faltaba para echarme a pique. Un anuncio que me proclama que La Reencarnación -así con mayúscula- existe y que puedo descubrir quien fui en mi vida anterior mediante el envío de un SMS. ¡Lo que me faltaba! Ando como ando con mi identidad íntima y presente y vienen estos de tuvidapasada a complicarme el proceso con historias, y pongo el plural porque supongo que sabida la anterior, bien podrán ofrecerme la precendente y así hasta Adán mismo. ¡Vaya lío! ¡Quita, quita! Ya me doy caña bastante con mis presentes, o presente poliédrico que diría alguien, como para ahondar en otras vidas anteriores. Eso no hay conciencia ni consciencia que lo aguante.
De otra, un llamativo eslogan que, por un momento, creo relacionado con la galería fotográfica, con el evento de catolicismo oficial y extremo del Rouco y los kikos, y dice así: Nulidades Eclesiásticas, pero no, no habla de los protagonistas de la invernal sesión teatral, sino de que con tarifas asequibles, por teléfono, a distancia en toda España, desatan en la tierra lo que ata dios en el cielo. Supongo que será mediante interlocución con los representantes, agentes comerciales en fino, de aquel en este desastre de tierra. Vamos, cosa de próxima zarzuela.

Menos mal que, por último, encontré, en un otro, una oferta de vuelos en globo que, aunque humano no me ofrezca el cielo -sitúa su altura por debajo de las nubes- sí me pondrá por encima de estas zarzas pringosas que se empeñan en salvarnos incluso a los que no tenemos ningún interés ni por vidas pasadas, qué historia, ni futuras, qué cansancio de eternidad.
Total, que hago ejercicio de inocencia y alejo de mí la que sería comprensible ira.
Y les dejo, que me espera un amigo, católico, para tomar café. Tengan paciencia y sean felices.



2 comentarios:
¡Apañados vamos! Si ya nos cuesta un presente, cómo para cargar con otra u otras vidas, aunque una sea en las alturas. Que vértigo me da esas proclamas pretenciosas y amenazadoras. Más disiento en encontrar refugio o mora en globo, que tal y como está el tráfico aéreo presiento que quedaré atrapado en la terminal. No escaparemos pues de los lenguaraces, ni aquí ni allí, ni en la tierra ni en las alturas, que ni haciendo oídos sordos y ojos ciegos nos dejaran de atormentar. Más en estas fechas de todo es propósito, para propósito ya tengo una vida con la que lidiar, soportar y padecer. Y aunque desde las alturas se vea muy hermoso, no me deja de sorprender que en la prensa conjuguen los globos con dios, dios con la nulidad, la nulidad con Rouco y Rouco con los globos, amén de titulares de allá y de acá. ¡Apañados vamos!
A Rouco habría que exterminarle.
Que personaje mas nefasto. Y no solo a Rouco, al Papa y a todas las religiiones.
Felices Fiestas!
Un fuerte abrazo
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