22 de diciembre de 2009

ABOUT UN REGALO SAVATERIANO TITULADO ABOUT

Hoy, 22 de Diciembre, nos brinda mi admirado Fernando Savater, en El País, uno de esos artículos en que de vez en cuando, quizás muy de vez en cuando, se aleja de su tono crítico y didáctico y nos habla más de él mismo, de sus sensaciones y emociones, que de sus criterios y opiniones.
Les atribuye Savater el nombre de latrías a lo que yo tenía, en mi caso, por íntimas e inconfesables manías. Esos personales ritos que uno cumple en determinados lugares o fechas, y a los que si falta le sucede algo así como una cierta inquietud interior. Y aún siendo el término latría para nuestra Academia reverencia, culto o adoración que solo se debe a Dios me alegra y ennoblece las manías don Fernando con tal atribución. Y es que Savater hasta cuando habla de sí mismo me trae consuelo para mis cavilaciones, fallas e ignorancias.

Lo titula About y relata en él, de manera que se le nota el íntimo regusto del recuerdo, cómo se entregó a homenajear al hipódromo de Epsom; homenaje que confiesa el más deseado, y en el que sin duda vive unos gozosos momentos sin par, de esos que anidan o atesoramos en la mejor memoria del espíritu y nos sirve de lubricante bálsamo para esos ásperos momentos, temporadas, con que también nos sorprende este
viejo oficio del vivir.

A primera lectura creí que se le había quedado a don Fernando un about en el tintero, pues cuando dice satisfecho: finalmente llegué a la milla y media, el punto de partida del Derby. Me volví y contemplé el afelpado reto de la pista como la ven los participantes al empezar la prueba. Pensé si no sería más exacto que dijese como la ven about los participantes... toda vez que no es comparable su altura con la que puede alcanzar un jinete subido a la grupa de un caballo de carreras. Pero no, qué va, no se le quedó nada a Savater en ninguna parte, porque, filosofo y escritor, qué duda cabe que cuando se giró para contemplar la suave pradera Fernando Savater lo hizo montando un hermoso purasangre. Son las bondades de la ficción y la escritura, que alguien te suelta una perorata de moralina, unos dimes y diretes de toda su creencia, a la que bien puede llamar certeza, y tú le soportas la cosa porque en realidad, es decir, en ficción, estás libremente o libre mente tomándote una caña con Savater y su, por ejemplo, Ética para Amador. Y quien dice esto, dice about, más o menos, mandando al carajo a quien se crece mientras pontifica sobre cosas que no firmaría. Miserias.
Y hoy, con más razón que nunca: ¡Salud a todos!