1 de mayo de 2009

1º DE MAYO


Así, como el que no quiere la cosa, nos hemos colocado de nuevo en el 1º de Mayo. En poco saldré de casa con destino a cumplir el rito anual de gratitud a la memoria de la sangre previa, a ocupar mi puesto en la fila, a colocarme donde, por humana experiencia, sé que es mi sitio, a cantar La Internacional.
También sé, y quisiera confundirme, que este año seremos más los que nos manifestaremos en este 1º de Mayo. Lo bueno de las crisis, como del tiempo, es que acaba poniendo a cada uno en su sitio. Y lamentablemente, para ellos, alguno que otro este año tendrá presente, porque las bondades del sistema se lo habrá recordado dolorosamente, cual es el suyo, cual no dejó de serlo nunca, por más que durante un tiempo de bonanza virtual para la mayoría, y materializada en generosos beneficios para una minoría, se hubiese creído que la cosa era jauja y que el éxito era suyo en realidad que era mucho más listo y hábil que los demás.
Ahora nos gastamos tiempo hablando de políticas, de ayudas, de angustias diversas ante el nublado económico que no acaba de abrir o levantar. Preguntarse más no es prudente, preguntarse sobre la manifiesta inutilidad del sistema capitalista provoca sonrisas, preguntarse dónde están los enormes beneficios de los grandes, y los no tanto, durante años, es resultar molesto. No hay alternativa. Quienes renegaban de toda intervención del Estado en la economía porque el Dios Mercado todo lo regularía, rezan hoy por intervenciones y ayudas del ángel ha poco caído, el Estado. Y quienes defendían aquello rezan ahora las viejas jaculatorias de los de siempre: que si flexibilización del mercado de trabajo -manera fina de decir que hay que abaratar el despido y dejarse de seguridades en el trabajo- y que hay que alargar la vida activa, retrasar la edad de jubilación. Pero todo es por nuestro bien, trabajadores y patronos.
Uno se pregunta cómo no habiendo trabajo se propone hacer trabajar más años a los más viejos. Será consecuencia de la I+D+I, cosa de la que se sabe los jóvenes todo ignoran.
Total, que estoy perdido, aunque no tanto, ¿con quien estoy?, ¿con los que piden más intervención estatal (derecha y patronal principalmente) o con los que repiten los viejos discursos de trabajar más años y en peores condiciones (leáse Almunia verbi gratia)?
¿Por qué digo que no tan perdido? Porque creo que estoy donde estaba, donde siempre estuve, y que los que se mueven son ellos. Pero seguro que esto es cosa de mi tozudez, aunque para mí lo de ellos es un sapo intragable.

Y de regalo, que para algo es mi fiesta les dejo el enlace a este maravilloso artículo:
Un día de mayo.